Este sábado se reunió el Consejo Nacional del Partido Por la Democracia, en el encuentro se hizo una evaluación del escenario político post-elección presidencial, que significó una derrota para el Concertación.
Durante la jornada se discutió respecto del rol que tendrá el partido a partir de marzo cuando sea parte de la oposición, así como las conversaciones que mantendrán con otras fuerzas políticas, como la liderada por Marco Enríquez-Ominami.
Otro de los puntos que se trataron fue la confirmación de la fecha de las elecciones internas de autoridades. Actualmente, la mesa que encabeza Adriana Muñoz está al frente de manera interina hasta abril. Dentro del discurso realizado por la presidenta de la colectividad, Adriana Muñoz, se señaló “la enorme responsabilidad que se tiene por delante y la necesidad de estar unidos para defender los derechos de los trabajadores, para rechazar todo intento de privatizar el cobre, para no aceptar retrocesos en protección social ni en la igualdad de la mujer y para estar atentos a cualquier señal de impunidad en derechos humanos”.A continuación el discurso entregado por la presidenta del Partido Por la Democracia, Adriana Muñoz
Compañeras y compañeros.
Entrego un saludo con mucho cariño a cada una y cada uno de los aquí presentes.Nos hemos reunido hoy, como tantas veces en este Consejo Nacional. Pero el escenario es distinto. Llegamos, desde distintos puntos del país con incertidumbre, con pena y con no poca rabia.
Hemos sido derrotados el pasado domingo.
La Concertación ha perdido el Gobierno después de 20 años y nuestros adversarios volverán a La Moneda, esta vez con la legitimidad del sufragio popular.Es la hora del balance, de recapitular lo hecho y lo que dejamos de hacer; de la evaluación serena sobre los errores que nos llevaron a este resultado y, fundamentalmente, de la reflexión constructiva sobre los enormes desafíos y la responsabilidad que como Partido y como coalición tenemos para superar este momento.
Invito a este Consejo Nacional a que en primer lugar miremos estos 20 años hacia atrás y reconozcamos nuestros logros…Como dijo el ex Presidente Ricardo Lagos, el mismo domingo por la noche, abandonamos el gobierno con la frente en alto y con una gran satisfacción por los avances realizados.
No tenemos dudas. Chile es hoy un país distinto y mucho mejor que en 1990.Hemos cumplido gran parte de los compromisos que asumimos con los chilenos. Recuperamos la democracia, le dimos estabilidad, normalizamos sus instituciones y avanzamos en atenuar las enormes desigualdades existentes, derrotar a la pobreza y modernizar la infraestructura pública.
Los Gobiernos de la Concertación representarán un período excepcional en la historia de Chile.
Amigas y amigos:
Quiero resaltar un hecho que me parece muy esencial y que ha pasado desapercibido. Hace un par de décadas, tras el fracaso de los socialismos reales, la derecha se proclamó victoriosa.Surgió Fukuyama y el fin de la historia. Dijeron con arrogancia que había triunfado para siempre el capitalismo. Cundió el desasosiego entre muchos compañeros que pensaron que ya no teníamos proyecto y que nuestro destino era administrar y maquillar el mercado.¡Qué distinto es el panorama hoy en el mundo de las ideas!
La crisis financiera ha revelado una gran derrota del neoliberalismo. El modelo de desarrollo basado en la especulación financiera y bursátil, más que en la producción de bienes, que representa la derecha, fracasó en todo el orbe.
Hoy el planeta entero reconoce la necesidad de fortalecer el Estado, en la economía se resucitan las teorías del viejo Keynes y nuestro país sortea una aguda crisis en base a las políticas anticíclicas impulsadas desde el Estado por la Presidenta Michelle Bachelet.
Por eso es que queda tan claro hoy día que el discurso y la propuesta de cambio de la derecha se ha vestido con ropa ajena apropiándose de nuestras ideas, asumiendo una protección social en la que nunca han creído.
En definitiva, como señalaban en su propia propaganda, apostando no a hacer algo distinto, sino sólo a hacerlo mejor. La paradoja es que gana la derecha en una sociedad que es más progresista que antes. Ayer triunfamos cuando nuestras ideas parecían derrotadas. Hoy perdimos cuando están vigentes en todo el mundo y con mucha fuerza en nuestro país.
En segundo lugar y dicho lo anterior nos asalta una legítima duda.¿Entonces, por qué perdimos? ¿Qué hizo que la ciudadanía no aquilatara estos avances?
Las razones son muchas y no pretendo expresarlas todas, sino sólo recoger aquéllas que se han oído en estos días y que me parecen más relevantes.Perdimos, en lo sustantivo, porque existe una crisis de representación. La Concertación abandono a la gente que le votó, se alejó del proyecto democratizador originario que dio vida a la coalición.
A ratos, parecíamos más sumergidos en legislar para el funcionamiento de la economía, para los grupos de poder, para el mantenimiento de status quo y no para avanzar en los cambios que tantos chilenos anhelaban.
Perdimos porque dejamos de intentar. Asumimos que la derecha no nos dejaría avanzar en temas relevantes como el término del binominal, el fortalecimiento de la educación pública, ampliar la negociación colectiva, crear una AFP pública y reformar estructuralmente el sistema previsional, entre tantas otras materias y nos rendimos a lo posible sin tratar de hacer los cambios, sin sacarlos a la pizarra, mientras nuestra gente reclamaba épica y motivos que nos diferenciaran y que le dieran sustento a nuestro proyecto político.
Perdimos porque nos alejamos de la base social, de las organizaciones. Nos encapsulamos. El ejercicio del Gobierno se llevó a nuestros mejores cuadros, asumimos otras perspectivas de los problemas y nuestros dirigentes sociales aislados y no atendidos, se fueron para la casa o terminaron desencantados en otras tiendas políticas.
Perdimos por no haber dotado a nuestro candidato de legitimidad. Por no haber impulsado primarias abiertas y efectivas, por haber privilegiado la rotación en la coalición en lugar de escuchar a la gente que tras Lagos y Bachelet reclamaba aún más audacia.
Perdimos porque la ciudadanía condenó nuestra forma de hacer política. Se cansó de discusiones estériles, del narcisismo, del individualismo de algunos más preocupados de sus propios intereses que del proyecto colectivo. Si sólo ayer y a horas de la derrota algunos ya pactaban con la derecha para repartirse cargos en el Parlamento.
Si solo ayer y a horas de la derrota se desató la guerrilla de declaraciones por la prensa entre los líderes de la Concertación. Recién ayer aparece en la prensa que hay confrontación entre lotes del PPD, eso es lo que la ciudadanía no quiere ver, ni escuchar nunca más.Perdimos porque nos equivocamos hace 20 años cuando desatendimos la relevancia de contar con medios de comunicación que nos permitieran llegar a la gente. Hoy sucumbimos ante un eficaz bloqueo y censura de nuestras propuestas y la sobre exposición de nuestros errores.
Perdimos porque fuimos poco generosos con nuestra gente, con nuestra base de apoyo. Porque maltratamos a los funcionarios públicos en sus reivindicaciones, porque humillamos a los profesores, porque despreciamos a los campesinos, los pequeños mineros y los pescadores artesanales, porque no escuchamos a los deudores habitacionales por nombrar sólo algunos de nuestros abandonos.
Perdimos también porque nuestros propios éxitos generaron nuevas expectativas en los electores que no fuimos capaces de entender y asumir. Porque muchos hombres y mujeres a quienes hemos ayudado a salir de la pobreza exigían ahora más avances para los que no contaba con nuestro apoyo. Perdimos porque una clase media agobiada por deudas y obligaciones no se sintió interpretada por un proyecto que sistemáticamente apuntaba sólo hacia los segmentos populares.
Son tantas las causas. Seguramente cada uno de ustedes tendrá otros análisis y reflexiones, que podremos compartir en este Consejo General. Es necesario hacer ese crudo análisis para crecer y reconstruir. Pero es un balance que no se agota. Que debe ser sereno y sin ansiedad. Nada peor que pretender completarlo en medio de la pasión y el dolor de esta derrota. Nada peor que apuntar con el dedo en medio de la agitación. Nada peor que quedarnos en las causas del ayer y desatender el mañana.
Discutamos, analicemos, pero con la calma imprescindible para que nuestras conclusiones sean profundas y certeras. Debatamos considerando que es relevante evaluar lo bueno y malo de lo hecho, pero que más importante es, al mismo tiempo, estar preparados para enfrentar lo que viene.Nuestro gran desafío es que junto con el necesario balance de lo vivido debemos asumir el futuro.
En tercer lugar quiero invitarlos a reflexionar sobre el nuevo escenario que estamos empezando a vivir.Sólo a una semana del triunfo de la derecha tenemos señales claras de la enorme responsabilidad que tendremos por delante.
La derecha ha arremetido con el matonaje verbal del Senador Allamand, quien imbuido del desalojo pretende acallar toda crítica y denuncia.Otros personeros han insinuado ya la necesidad de avanzar en un punto final en materia de derechos humanos y, evidentemente, muchos ex uniformados y agentes de la Dictadura, vendrán a cobrarle su compromiso de impunidad al Presidente electo.
El empresariado, por su parte, ha requerido de las nuevas autoridades dar paso a una mayor flexibilidad en temas laborales, eliminar el salario mínimo y reducir la indemnización por años de servicio, lo que fue rápidamente acogido por quien surge como el principal candidato a ocupar el Ministerio de Hacienda.El propio Presidente electo señaló su intención de desprenderse de parte de Codelco, incorporando capital privado.
Todo lo anterior, en el marco de la ya tantas veces denunciada convivencia irregular entre los negocios y la política por parte de Sebastián Piñera, cuyo retardo en desligarse de sus intereses bursátiles, ha motivado una especulación financiera sin precedentes que le reporta utilidades por más de 500 millones de dólares en sólo una semana al cálculo de hoy, porque de aquí al 5 de febrero, fecha en que anunció la venta de las acciones, solo sabe Dios y Piñera cuánto costaran.
Esa es la derecha que viene. Intolerante a la crítica; con una agenda neoliberal que le escondió a los chilenos, pero que empieza a aflorar; con enormes presiones de sus aliados económicos; con una constante priorización de los intereses personales sobre el bien común y en un escenario donde los medios de comunicación no nos serán de gran ayuda.
En cuarto lugar los invito a reflexionar sobre nuestra responsabilidad en el futuro y sobre la oposición que empezamos a construir. Tan importante como el análisis y la reflexión es ponerse de pié para volver a construir y avanzar.
Necesitamos leer el cambio que ha ocurrido en la sociedad chilena. Hay una lógica aspiracional a la que nuestro proyecto no llegó y que decidió esta elección. Hay millones de jóvenes no inscritos, buena parte de los cuales sin compartir el conservadurismo cultural de la derecha veían en ella más innovación y energía que entre nosotros.
Necesitamos estar unidos para defender los derechos de los trabajadores, para rechazar todo intento de privatizar el cobre, para no aceptar retrocesos en protección social ni en la igualdad de la mujer y para estar atentos a cualquier señal de impunidad en derechos humanos. Pero no es tan simple.
¿Qué ocurre si mañana nos proponen vender Codelco para subir las pensiones? ¿Qué ocurre si - como lo han dicho - ofrecen bonos para dejar la salud pública y atenderse en clínicas? ¿Qué ocurre si proponen entregar individualmente la subvención estatal para que cada familia matricule sus niños donde estime conveniente?
¿Estamos preparados para salir a defender nuestras riquezas, la salud y la educación pública frente a una sociedad que puede verse seducida por estos ofertones?
Necesitamos, entonces, escuchar y discutir política con seriedad y profundidad y no transformar esto en meras disputas por el poder, como ocurre con muchos que han visto en el discurso del recambio una mera pugna entre generaciones y no como el necesario debate de ideas que entre todos tenemos el deber de enfrentar. Aquí no sobra nadie, la tarea es muy difícil.
Necesitamos, defender lo conquistado, pero esencialmente, construir pronto un proyecto y una agenda progresista que interprete a esos millones de chilenos que nos reclaman y acusan por la derrota y que esperan triunfar el 2014.
Somos la mitad del país y velaremos porque no se retroceda ni un milímetro en las conquistas socio-económicas logradas en estos años; ni en justicia y verdad en materia de derechos humanos, ni en la agenda de género que ha impulsado la Presidenta Bachelet, y condicionaremos nuestros apoyos y colaboración al avance de nuestra agenda y nuestras propuestas.
Amigas y amigos:
En Diciembre de 1987 un grupo de hombres y mujeres dejaba atrás sus diferencias y proviniendo principalmente del socialismo, del radicalismo, de sectores independientes y liberales daban vida al PPD, reconociendo que sus ideologías personales eran secundarias ante el objetivo primordial de contribuir a devolverle la democracia a Chile y advirtiendo, lúcidamente, que un partido nuevo, alejado de las lógicas tradicionales y con nuevos estilos podría encantar a las nuevas generaciones.
Luego, el PPD sería fundamental en la constitución de la Concertación por la Democracia, en tanto nuestro fundador, Ricardo Lagos, sería vital para ayudar a los chilenos a perder el miedo y apuntar hacia un camino de futuro viable y con espacio para todos.23 años después somos la principal fuerza del mundo progresista y tenemos por delante los mismos desafíos que nos vieron nacer.
El PPD debe asumir la responsabilidad que le cabe en este nuevo escenario.
Primero, siendo visionarios para tratar de comprender a nuestra sociedad, sus visiones y desafíos, para entenderlos y buscar sintonizar con ellos. Para
acercarnos a esa ciudadanía que está ahí, que reclama espacios, pero que exige renovar los estilos y las prácticas de su clase política.Propongo a este Consejo que iniciemos un proceso de apertura del partido a la ciudadanía, definiendo un conjunto de medidas que permitan construir vasos comunicantes con la sociedad civil para que ésta pueda influir en nuestros procesos y decisiones internas: con primarias abiertas para elegir a nuestros candidatos al Parlamento y municipios.Segundo, siendo generosos para convocar y abrirnos a la mayor cantidad de hombres y mujeres que quieran acompañarnos en el esfuerzo de reconstruir una opción progresista para Chile. En definitiva para escuchar, sumar y crecer.
Creemos que la Concertación ha sido un eficaz instrumento en el tránsito a la democracia y en su consolidación, produjo enormes transformaciones, pero que tal cual fue creada se agotó sin completar plenamente el proceso democratizador y sin superar el modelo socio económico de desigualdad heredado de la Dictadura, perdiendo la confianza de la mayoría de los chilenos.
Hoy la Concertación debe ser capaz de asumir el nuevo escenario y abrirse para caminar junto a muchos hombres y mujeres que, desde otras perspectivas, representan una mirada progresista para nuestro país.Con ellos debemos buscar un entendimiento, que manteniendo la identidad propia de cada fuerza o grupo político, nos una en el objetivo común de reconstruir un proyecto de centroizquierda.
Tercero, siendo audaces y valientes para enfrentar a la derecha y su programa neoliberal, para defender lo realizado, pero más que eso, para impulsar una agenda progresista que demuestre que estamos vigentes y que seremos capaces de conducir y ser la oposición a la derecha.
Compañeras y compañeros:
No nos venció la dictadura. No es hora de rendirnos. A enfrentar el dolor con unidad. A transformar la rabia en propuestas y acción.A abrir las puertas a todos quienes quieran acompañarnos. A señalarle un camino al progresismo. A levantar todas las banderas y sacarlas a la calle, no sólo para defender con orgullo lo realizado, sino para ir desde el 11 de Marzo por más protección social, por más derechos y libertades para Chile.
Vamos a ponernos de pié. Vamos a reinventar la Concertación y vamos a construir una nueva Concertación. Vamos a renovar y fortalecer los nuevos partidos de la centro izquierda que son nuestros aliados históricos. Y vamos a contribuir decisivamente a reagrupar a las fuerzas progresistas conducirán a Chile hasta recuperar el gobierno el 2014.

Consejo Nacional PPD









