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Distrito 14 - Comunas : Viña del Mar y Concón

El distrito 14, corresponde a las comunas de Viña del Mar y Concón y pertenece a la 6ª Circunscripción Senatorial (Quinta Costa).

Reseña

Gracias a la colaboración de los investigadores Héctor Santibáñez, Andrés Brignardello y Sergio Espinoza, desarrollaremos esta sección que tiene por objetivo entregar una visión completa sobre la comuna, su historia y sus barrios.

Breve Historia de Viña Del Mar

Del texto La Memoria De Los Barrios: Historias Locales de Viña Del Mar Contadas Por Adultos Mayores, de Andrés Brignardello y Héctor Santibáñez, 1999.


Los historiadores señalan que, hacia finales de 1400, ya se tienen noticia de los primeros asentamientos Incas en la zona, dedicados a extraer oro de los lavaderos del Marga Marga. Pero es en 1536, cuando la expedición al mando de Diego de Almagro llega hasta el valle de Peuco (nombre chango que significa “aquí hay agua”), recorriendo el estero Marga-Marga, hasta su desembocadura en el océano Pacífico, con el propósito de dar con el oro descrito por los indígenas.
En 1543, son oficialmente cedidas, por Pedro de Valdivia, las haciendas: “La Viña de la Mar” y “Las Siete Hermanas” al navegante portugués don Pedro Omepezoa y al capitán Diego García, respectivamente. Por más de tres siglos, sucesivas manos dirigen estas haciendas, subdividiéndolas y volviéndolas a reunir según caprichos personales y vaivenes comerciales. Hasta que en 1840, Francisco Alvarez, quizás el hombre más rico de Chile en aquella época, compra ambas para volver a convertirlas en viñedos y tierras cultivables, negándose a cualquier instalación de casas o comercio. Luego, según las explícitas órdenes de su viuda, se construirá un enorme parque con plantas y árboles traídos de los diversos puntos del globo, que aún se conservan, en parte, en la Quinta Vergara, regalándole el nombre de “ciudad jardín” para siempre.

El ferrocarril que va desde Santiago al puerto de Valparaíso, trae, además de adelantos y nuevos habitantes, a José Francisco Vergara, joven ingeniero, quien se casa con Mercedes Alvarez, heredera de todas las tierras que alcanzaban desde la quebrada del Almendral (actual Barón) hasta el estero de Reñaca. A esta persona se le atribuye el honor de haber fundado la ciudad de Viña del Mar, en 1874.

El resto de la historia es menos novelesco y más apegado al desarrollo de un país joven, con menos de doscientos años de tradición republicana. Atrás quedó la hacienda colonial con viñas a orillas del mar y nació la capital turística del Chile “encopetado” del siglo XIX, donde más pronto que tarde despertó como ciudad dormitorio del gran Valparaíso.

En grandes líneas podemos caracterizar el desarrollo de Viña del Mar en tres etapas concretas[1]:

•El período de la Gran Hacienda (1543-1855).
•El período Fundacional (1855-1927).
•El período de Transformación hacia la Modernidad (1927 en adelante)
El primer período corresponde a la historia de la hacienda “La Viña del Mar” y concluye con la construcción del ferrocarril en 1855.

El segundo período se inicia con el ferrocarril y corresponde a un próspero poblado que lucha por ser una ciudad autónoma, con un incipiente desarrollo industrial. Este período finaliza hacia 1927, “fecha en que van a surgir ideas innovadoras en el esquema del funcionamiento y desarrollo de la ciudad”.

El tercer período se inicia con una idea central: convertir a Viña del Mar no sólo en una gran balneario, sino que en “uno de los primeros balnearios de América Latina”.

A partir del año 1927, cobra pleno vigor la idea de iniciar un proceso de transformación de la ciudad. Si bien esta idea se venía gestando mucho antes, ya en 1913 se hablaba de hacer de Viña del Mar un centro turístico de primera línea y de construir un casino, es sólo en el año que asume el Alcalde Sr. Gastón Hamel, cuando se inicia esta etapa decisiva para el progreso de la ciudad.

Para materializar esta propuesta se propone ” contratar un empréstito de doce millones de pesos chilenos”, que se invertiría en la construcción de un gran hotel, la terminación del casino, la construcción de una piscina, la terminación del teatro municipal, la construcción de un estadio, construcciones de terrazas y baños en paseo de Miramar, un nuevo puente en Av. Libertad, grandes obras de pavimentación, alcantarillado, alumbrado público, etc. en diversos barrios de la ciudad. Se le da una gran importancia a la construcción de plazas, jardines y paseos públicos. Se organizan los servicios municipales para mejorar el sistema de aseo, el ornato y la urbanización.

A partir de esta etapa, se configura lo que es hoy Viña del Mar. Desde entonces se ha venido consolidando la imagen de una ciudad turística, que ha determinado durante los últimos años la ocupación del espacio y el desarrollo de la ciudad.

Pero la historia no dice nada de sus cerros, que estaban allí desde antes de la llegada de los conquistadores, y que aún siguen a la sombra de un olvido voluntario, al igual que sus habitantes, la mayoría perteneciente a familias obreras, que comenzaron a poblarlos a partir de la primera mitad del siglo XX.

Si bien hay registros de asentamientos obreros en la ciudad desde mediados del siglo pasado, vinculados principalmente al ferrocarril y a la incipiente actividad industrial, estos no se muestran suficientemente consolidados, lo que se traduce en un bajo nivel de articulación y reconocimiento social.

En las primeras décadas del siglo XX, se produce una llegada masiva de trabajadores, con sus familias, que comienzan a instalarse, principalmente, en la zona de los arenales, al norte del estero Marga Marga, y en los faldeos de algunos sectores como Santa Inés y Forestal. Su relación con ella se da, principalmente, en términos de la subsistencia, “ellos expresaron una relación temprana con las actividades laborales de la zona y habitaron en piezas, cités y barrios para obreros… La entrada definitiva de los sectores populares se produce entre 1930 y 1950, cuando logran articularse como identidades sociales que llegan a incursionar con fuerza y masividad en diversos ámbitos públicos de la zona. Pueden reconocerse vinculados a un dinamismo que produce cambios profundos en la ciudad. Aparecen como sectores de trabajadores que se organizan en sindicatos y grupos sociales que progresivamente amplían su espacio de desarrollo en Viña del Mar”.[2]

Esta llegada masiva de familias obreras y su irrupción definitiva en Viña del Mar, vino a cambiar significativamente la estructura social de la ciudad. Se producen importantes transformaciones en los patrones de asentamiento de la población y en sus modos de vida. Al saturarse el poblamiento en los principales barrios obreros existentes en la ciudad, a mediados del siglo XX , y al no existir una política estatal que pudiera responder la gran demanda habitacional, las familias de obreros miraron hacia los cerros de la ciudad y vieron en ellos una esperanza de lograr el anhelado sueño de tener un terreno propio donde construir sus viviendas. Allí se comenzó a construir una nueva historia.



[1] Héctor García: “Para una historia de Viña del Mar”. Ed. CECAP. Valparaíso. 1989

[2] Luis Vildósola: “Achupallas. Historia de muchas manos”.Ed. CIDPA-CICU. Viña del Mar. 1998.